Spirit!

"¿ Con qué animal te identificas?" me preguntaron hace varios años, en una terapia psicológica, frente a un grupo de varias personas. " Con un potro salvaje" respondí, segura de lo que decía. "¿Un potro?, tal vez quisiste decir yegua"- me refutaron. " No, con un potro" dije de nuevo.
Y porqué un potro... si yo soy mujer y elegí a un macho como animal símbolo, se preguntaban todos los que estaban en esa cabaña de madera en Caburgua con una vista hermosa al lago. Ya ni recuerdo que respondí pero los que en ese minuto y por varios meses fueron "mis amigos" me bautizaron como la potra zaina. ¡ Algo de razón tenían!. Creo que sentía que ese animal era lo que deseaba ser en algún momento de la vida: libre, independiente, audaz y soñador.
Ya no puedo ser potro, ni potrillo, sólo un caballo salvaje y ya ni tanto. Me adapté al sistema, comencé a vestirme distinto, hablar diferente, a "comportarme"...pero en el fondo siento que sigo siendo libre. Tal vez, salvaje.
Entre otras razones que no vienen al caso, me gustó la película Disney " Spirit", no sólo por la música, ni por el off de Bryan Adams, ni por el estudio ni la animación. Sino por la trama, por el hecho de que ese caballo no se dejara amedrentar por los humanos y luchara por sus ideales. Son cualidades que no les atribuimos a los animales pero que las personificaron y después de ver la película sigo pensando que me encantaría reencarnarme en un caballo de la sabana para correr por los campos. Galopar sobre los ríos y recorrer grandes distancias. Incluso, me gustaría ser un equino negro con el crin largo y con una mancha blanca en la espalda... Así sería mi "yo animal". Pero bueno... ya ni recuerdo porque quise escribir esto y actualizar el blog. Me hacía falta desahogarme un poco.












